Mostrando entradas con la etiqueta Renacimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Renacimiento. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los Embajadores: una obra enigmática

Hola a tod@s!!! Hoy quiero hablaros de una obra enigmática, que me encantó conocer y estudiar durante la carrera: Los Embajadores de Hans Holbein, el joven (1533).

Esta obra maestra que podéis visitar en la National Gallery de Londres, se llama en realidad Jean de Dinteville y Georges de Selve y es importante por sus resonancias históricas, políticas, religiosas y filosóficas, además de por su riqueza simbólica y por su excelencia plástica.


CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

Los Embajadores es un obra de estilo renacentista pintada al óleo sobre tabla de roble, con unas dimensiones de 209 cm. de alto por 207 cm. de ancho.

Se trata de uno de los primeros retratos de pie, completos, casi a tamaño natural. La obra tiene las características de todos los retratos de Holbein: retratos realistas con gran detallismo, sobretodo en los ropajes y la ornamentación. El pintor de origen alemán además, sabe plasmar el rango y dignidad de los personajes, dando una dimensión humana enmarcada de lleno en el Renacimiento.

LOS PERSONAJES Y EL PERIODO HISTÓRICO

El cuadro representa al embajador Jean de Dinteville, a la izquierda, y Georges de Selve, a la derecha. Los personajes tienen su vestimenta oficial y los atributos característicos de su rango, y están rodeados de símbolos que indican su pertenencia al mundo intelectual, religioso y político.

Hay que tener en cuenta que unos años antes de la realización de esta obra se había producido el divorcio de Enrique VIII con Catalina de Aragón, y su posterior excomunión, lo cual produjo el cisma de Inglaterra. En un principio se pensó que el cuadro exaltaba el propio cisma, pero hoy se sabe, gracias a unas cartas, que Georges de Selve confiaba en una reconciliación, lo mismo que Jean de Dinteville, que pretendía evitar el cisma.
  • JEAN DE DINTEVILLE: fue embajador del Rey de Francia, Francisco I, ante la Corte de Inglaterra. En el cuadro se le representa ricamente vestido, con un abrigo de armiño, una daga enfundada en su estuche y una espada. En el cuello lleva una cadena dorada con una medalla decorada con un ángel, prueba de su pertenencia a la Orden de San Miguel. Su edad (29 años), aparece inscrita en la daga, símbolo del poder secular. Hay un detalle poco perceptible en su sombrero o boina: una calavera en un medallón que junto a la anamorfosis (de la que hablaremos más tarde) forma parte de la divisa personal de Dinteville. Holbein trabajó con precisión una recortada barba de tonos pelirrojos y unos ojos de gran viveza que se desvían ligeramente para mirar la actividad del pintor.
  • GEORGE DE SELVE: fue obispo de Lavaur, y ocasionalmente fue embajador ante el Emperador Carlos V de Alemania (I de España), la república de Venecia y la Santa Sede. De Selve se dedicó en lo esencial de su sacerdocio a trabajar por la reconciliación en el seno de la Iglesia. En la obra se le representa con una sotana episcopal adamascada, totalmente negra, y un bonete cuadrado colocado en actitud simétrica. Su edad (24 años) aparece en el canto de un libro, símbolo del poder eclesiástico. En su mano derecha sujeta unos guantes, símbolo de dignidad, y su rostro presenta una cuidada barba en la que, como en las cejas y el cabello, el pintor trabajó pelo a pelo. 
SIMBOLISMOS

Las artes liberales y el mundo humanista están representados por los objetos de las estanterías, los mismos que aparecen en el retrato del astrónomo Nickolus Kratzer. Además hay un homenaje a todos los hombres caídos en desgracia del círculo de Tomas Moro.

Ambos hombres, que observan directamente al espectador, están apoyados sobre un mueble con dos estantes sobre el que hay dispuestos varios objetos que homenajean a los descubrimientos del mundo moderno. Estos objetos están relacionados con el quadrivium, las cuatro ciencias matemáticas entre las siete artes liberales: la aritmética, la geometría, la música y la astronomía; y el trivium: la lógica, la gramática y la retórica.

ESTANTE SUPERIOR
  • Un tapiz persa de color rojo con motivos geométricos.
  • Una esfera celeste que muestra las constelaciones con trazos de figuras del zodiaco. Se distingue la constelación del cisne, anotada como GALACIA; quizá como alusión al nombre en latín de Francia, Gallia. En lugar de un cisne hay un gallo que ataca a un buitre, una especie de alegoría de Francia (el gallo) atacando a sus enemigos y haciéndolos huir. El globo no está regulado para representar el cielo a la latitud de 51° 30', que es la de Londres, donde se encuentran los dos hombres, se trata de un valor muy próximo a la latitud de Roma (41° 52'), que alude a los desacuerdos políticos y religioso entre la corte inglesa y el Vaticano.
  • Varios relojes de sol, entre ellos un modelo también representado por Holbein cinco años antes en el retrato de Nicholas Krazter. La precisión de la pintura permite ver que uno de los relojes está marcando el 11 de abril, Viernes Santo en aquel año.
  • Un libro sobre el que apoya el codo George de Selve, en cuyo canto se lee la mención: ÆTATIS SVÆ 25, que corresponde a la edad de Georges de Selve. 
  • También hay un sextante, un cuadrante solar poliédrico y un torquetum para determinar la posición de los astros.

ESTANTE INFERIOR
  • Un compás
  • Un globo terráqueo que muestra un cierto número de notaciones "geopolíticas", como la línea de división del mundo entre españoles y portugueses establecida por el papa Alejandro VI en el tratado de Tordesillas de 1494, la circunnavegación de Magallanes o el Nuevo Mundo, en particular la costa brasileña. Por lo tanto es una clara referencia a la presencia en el mundo de las grandes potencias del momento. Holbein indica sobre el mapa de Francia la ubicación de Policy, (actualmente Polisy), el dominio señorial de Dinteville, donde debía instalarse el cuadro.
  • Un libro abierto con cánticos luteranos de Johannes Walther, que evoca a la Iglesia reformada. Holbein escogió presentar el libro abierto por dos páginas concretas que sin embargo no son consecutivas en la obra verdadera. La página de la izquierda muestra la traducción del primer versículo del himno Veni sancte Spiritus de Lutero y la de la derecha la introducción a la versión abreviada de los Diez Mandamientos del mismo Lutero. Es probable que la elección de este libro y la yuxtaposición de estas dos páginas sean intencionadas; sin duda el tema favorito de Lutero era la oposición entre la Ley, representada por los mandamientos, y la Gracia, simbolizada por el himno, una temática que parece haber sido próxima a las posiciones de Georges de Selve.

  • Un libro de aritmética que se mantiene abierto por una escuadra. Es la Aritmética del Vendedor de Apianus, libro de cabecera de los comerciantes de la Hansa, buenos clientes de Holbein, sobre todo tras la desgracia de Tomás Moro. Con él, Holbein quiere remarcar la importancia de la emergencia de la burguesía en este periodo. Además el libro recuerda también que Georges de Selve descendía de una familia de comerciantes que amasó su fortuna durante el siglo XV y que permitió que uno de los suyos alcanzara la posición de obispo. La página legible empieza por la palabra Dividirt, que tiene doble sentido, porque se puede referir a la división matemática pero también a la división o desarmonía, tanto en la iglesia como en el terreno político. Los escritos de Georges de Selve se hacen eco de sus inquietudes ante la división que sufre la iglesia, la Reforma luterana, pero también ante la creación de la iglesia anglicana. De Selve escribe, por ejemplo, un discurso destinado al rey de Francia y al Emperador romano germánico como llamamiento a la reconciliación.
  • Un laúd con una cuerda rota, lo que posiblemente simboliza el periodo de confusión que la iglesia vive en esta época, una armonía perdida. El instrumento, a modo de naturaleza muerta, es todo un ejercicio pictórico de perspectiva, con un exquisito trabajo de texturas, especialmente en el mástil de los trastes.
  • Un estuche de música con varias flautas.

El plano posterior está ocupado por una cortina de terciopelo verde con un pliegue en la esquina superior izquierda que apenas permite ver un crucifijo, que a menudo no se ve en las reproducciones debido a su posición en el margen. El crucifijo, medio escondido, en una posición intermedia entre lo que hay delante de la cortina (el mundo de los hombres) y lo que se esconde a su mirada, lo desconocido detrás del telón, simboliza la posición del Cristo intermediario entre aquí abajo y el más allá. Por otra parte, puede interpretarse como el arrinconamiento de las creencias religiosas en la lucha por el poder político.

Los personajes se encuentran en una sala con un rico pavimento marmóreo de mosaicos geométricos, ajustado a las leyes visuales de la perspectiva, lo que proporciona profundidad a la escena. Se ha querido encontrar cierta similitud con los pavimentos de la abadía de Westminster, realizados en 1268 por el romano Odoricus, y el de la Capilla Sixtina. La elección de este tipo de pavimento en lugar de las tradicionales baldosas todavía no está aclarado, apuntándose una posible referencia al macrocosmos en la que el círculo central puede estar simbolizando a Dios y los cuatro circundantes a los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire. A través de este elemento se pondría en relación el microcosmos representado por los dos personajes con el macrocosmos de la creación.

LA ANAMORFOSIS

Lo más curioso del cuadro es la calavera que pintó Holbein, un objeto oblongo, que flota entre el espectador y el cuadro, entre el espacio real y el espacio pictórico. Este juego se llama anamorfosis, la no forma o destrucción de la imagen. 


La construcción de este efecto se realiza mediante un tubo de cristal y un espejo interpuesto entre el espectador y el cuadro, orientado perpendicularmente a la forma oblicua; el cráneo aparece totalmente claro en el tubo. Para pintar el cráneo deformado, se actúa a la inversa, copiando lo que se ve en el tubo a partir de un cráneo claro.

Este tipo de imágenes deformadas estaba de moda en la Inglaterra de los Tudor; la National Portrait Gallery de Londres posee por ejemplo un retrato de Eduardo VI de Inglaterra por William Scrots que también contiene una deformación por anamorfosis que se corrige mirando la superficie del cuadro a través de un agujero en el marco.

Se piensa que puede tener relación con el lugar donde podría estar ubicado. También hay un juego de palabras con el nombre de Holbein en alemán: Hohie Bein, que significa hueso hueco, esto ha motivado a algunos estudiosos a considerar esta representación como una firma en clave de Holbein. 

La calavera es lo que están viendo los embajadores. Es la muerte que aparece mirando desde la derecha como un espectro aterrador. Es un símbolo de la vanidad humana contrapuesto al lujo de los personajes representados, un género de pintura en el que las calaveras aluden de forma moralizante a la fugacidad de la vida, la belleza y el saber, así como el tratamiento igualitario de la muerte a todos los rangos de la existencia.

En resumen, el cuadro no es sólo un retrato, sino también una vanitas, una meditación sobre la fragilidad de la sabiduría y de los honores. Lo importante en la tierra no lo es en el reino de los cielos; lo que se ha hecho en nuestra vida, la muerte lo deshace. La cuerda de laúd rota, simboliza la muerte y la inscripción del Crucifijo situado arriba, tras la cortina: Piensa en tu salvación nos recuerda que la muerte nos llega a todos. Para el espectador es un juego manierista que pretende demostrar que lo único real en esta vida es la muerte, representada por la calavera.

Por todo ello, la pintura de Los Embajadores es algo más que un retrato impecable y un universo de símbolos materializados en determinados objetos, pues sobre estos elementos ricos y suntuosos prevalece la idea de la inutilidad del hombre ante la muerte y lo transitorio de la vida, toda una declaración críptica de principios de este versátil pintor a través de una escena en la que prima el lujo y la apariencia.

Espero que os haya gustado el análisis de la obra y os recomiendo visitarla en la National Gallery de Londres, situada en la famosa Trafalgar Square, pues es impresionante. Nos vemos en la próxima entrada, saludos!!!

lunes, 30 de mayo de 2011

Viaje a Italia III: Florencia

3ER, 4º Y 5º DÍA: FLORENCIA

Tras dejar la Serenísima nos dirigimos en tren hacia Florencia, la cuna del Renacimiento.

Conjunto del Duomo
El trayecto fue de 2.40h pero como he dicho en más de una ocasión, desde el avión sólo vemos los aeropuertos y el tren nos da la posibilidad de disfrutar de paisajes como los de la Toscana. Llegamos a Florencia sobre la una de la tarde y nos dirigimos al hotel a registrarnos y dejar todo el equipaje. Esta vez no hubo problemas a la hora de encontrar el hotel, Florencia es una ciudad no muy grande, todo está muy bien indicado, y para qué mentir, no era la primera vez que viajaba allí, había estado hacía cuatro años con mi madre y me acordaba de las direcciones y zonas de interés bastante bien.

El primer lugar que visitamos no podía ser otro que el CONJUNTO DEL DUOMO, formado por el mismo Duomo, el Campanile de Giotto y el Baptisterio de San Giovanni. Es una sensación única la de ir caminado por las pequeñas calles de Florencia y salir a la Plaza del Duomo. La catedral se encuentra frente a ti, tan grande, tan majestuosa y resplandeciente. Primero hicimos las fotos de rigor al conjunto catedralicio, algo que resulta bastante difícil, ya que los edificios están muy juntos entre sí y la plaza no es muy grande. Es casi imposible poder hacer una foto y que se encuadre todo.

Puertas de Bronce del
Baptisterio, Ghiberti
EL BAPTISTERIO DI SAN GIOVANNI está dedicado a San Juan Bautista, patrón de Florencia, y es el edificio más antiguo de la plaza. Fue construido en el s. V sobre restos romanos, y reformado en el s.VII. En 1128 se cubrió de mármol y entre los siglos XIII y XIV, se hicieron el ábside, la cúpula octogonal y el mosaico interior, obra de Coppo di Marcovaldo y Cimabue. Como su nombre indica, en él se celebraban los bautizos y es de grandes dimensiones para poder acoger a la muchedumbre que se reunían en los dos días del año en que se celebraban.

Judit, detalle de las
Puertas de Bronce
Pero si hay algo que destaca en este edificio, son sin duda las PUERTAS DE BRONCE DE GHIBERTI. Ghiberti y Brunelleschi se presentaron al concurso para ver quien realizaba los relieves de las segunda puertas del baptisterio  (las primeras las hizo Andrea Pisano) y ganó Ghiberti. El artista hizo dos puertas de bronce dorado cuyo espacio queda dividido en 10 cuadrados (5 por cada puerta), inscritos en una rica y estrecha orla. La reducción del espacio hizo que dos o más episodios del programa se tuvieran que fundir en un solo cuadrado. El paisaje y las perspectivas pictóricas constituyen un magnífico telón de fondo. El punto de vista, ligeramente elevado posee una finalidad retórica: poder colocar el máximo número de personajes, de manera que la escena sea lo más narrativa posible. Ghiberti produce desde un bajo hasta un alto relieve, y poco a poco las figuras van emergiendo de la superficie hasta ganar una total corporeidad. La puerta de la izquierda está presidida por Eva y la de la derecha por Adán. La hoja de Adán es el árbol genealógico del pueblo de Israel y la de Eva cuenta las citas más importantes del Antiguo Testamento.

Fachada del Duomo
Después de ayudar a unos niños a completar sus ejercicios sobre las Puertas de Bronce, entramos al  DUOMO. La catedral está dedicada a Santa María del Fiore (o de las flores) y fue construida en 1296 por Arnolfo di Cambio, aunque fue años más tarde, con Giotto, Andrea Pisano y Francesco Talenti, cuando su planta se convertiría en el orgullo y exponente de Florencia. Esta obra maestra del gótico es la cuarta iglesia más grande del mundo, después de San Pedro en Roma, St. Paul en Londres y la catedral de Milán. El solemne interior de la iglesia de cruz latina y tres naves, da una extraordinaria sensación de vacío espacial. La pared interior de fachada está dominada por el gran reloj litúrgico, con un fresco de Paolo Uccello (1443). En la basílica se conservan cuarenta y cuatro vidrieras policromas originales, realizadas, bajo la supervisión de Lorenzo Ghiberti, por artistas como Donatello (Coronación de la Virgen), Andrea del Castagno y Paolo Uccello. El interior de la cúpula está decorado con los frescos del Juicio Universal, obra de Giorgio Vasari (1572-1579). 
El Juicio Final, de Vasari
 
Interior del Duomo
ADVERTENCIA: Sobre todo para aquellos que viajéis a Italia en verano: A la hora de entrar en las iglesias tenéis que vestir "recatados". Si las chicas lleváis una camiseta con escote o enseñáis mucho los brazos, llevaros un fular o una pashmina, porque sino no os dejan entrar. Mejor si vais con pantalón, y que sea más bien larguito. En Florencia son un poco más pasotas (aunque yo tuve a un hombre siguiéndome por la Iglesia de San Lorenzo, pidiéndome que me tapara cada vez que se me caía un poco el fular y enseñaba algo de escote), pero tenerlo en cuenta cuando vayáis al Vaticano.



 Aquí tenéis la página oficial de la catedral para poder consultar horarios y visitas. La entrada es gratuita.


Como hemos dicho, la catedral da la sensación de vacío, ya que la mayoría de decoraciones originales se conservan actualmente en el cercano MUSEO DELL'OPERA DEL DUOMO. Esta vez no fuimos al museo, pero pude visitarlo junto a mi madre en el anterior viaje, y me gustó mucho. En él puedes ver las obras maestras que Arnolfo di Cambio esculpió para los nichos de la fachada original de la catedral en el siglo XIV, y que fue demolida en 1587; las estatuas de los cuatro evangelistas como la de San Juan de Donatello o San Lucas de Nanni de Banco; la Piedad que Miguel Ángel esculpió para su tumba; la Sala delle Cantorie (de los coros); las estatuas que decoraban la torre-campanario (algunas de Pisano y Donatello); la magnífica y dramática Magdalena de Donatello o los paneles originales de las puertas del Baptisterio.


La entrada al museo cuesta 6€ y su horario de visitas es de 9 a 19.30h. (domingos de 9 a 13.45h.)


Vista desde la cúpula
Vista desde la cúpula


Después de ver la catedral reunimos las fuerzas necesarias para primero hacer cola (y eso que era hora de comer) y luego subir a la magnífica CÚPULA DE BRUNELLESCHI. En 1367 la Junta de la fábrica de la catedral decidió que para cubrir la suntuosa cabecera octogonal, se construyera una grandiosa cúpula, colocada directamente sobre el presbiterio y reforzada por tres semicúpulas levantadas sobre el ábside trilobulado. En 1418, después de levantar el tambor faltaba todavía dicha cúpula, con un vacío de 41 m de diámetro. Por tal motivo, el gremio de tejedores de lana, que era quien financiaba la obra, decidió convocar un concurso público para adjudicar la dirección de las obras de la cúpula. Al concurso se presentaron nuevamente Ghiberti y Brunelleschi y el gremio eligió esta vez el proyecto de Brunelleschi. La cúpula se construyó sin cimbras: el esqueleto se iba haciendo horizontalmente a medida que se ganaba en altura. La cúpula es de doble casco, por lo que es muy ligera. El interior es esférico y el exterior de perfil ojival. Consigue rigidez gracias a la linterna que corona el perfil, dando luz al interior. El tambor es octogonal, e ilumina el interior gracias a la presencia de 8 grandes óculos. La cúpula domina todo el paisaje urbano de la ciudad. Durante la subida a lo alto, que se hace a pie, puedes observar como es su interior y ver de cerca las pinturas de Vasari. Tienes que estar un poco en forma para poder aguantar la subida, sobretodo las empinadas escaleras finales (las chicas no os pongáis falda ese día), pero vale la pena el disfrutar de las magníficas vistas que te brinda la obra de Brunelleschi. Puedes ver toda la ciudad a tus pies. Es una sensación única e inigualable. Subir a la cúpula es apto únicamente para aquellos que no tienen vértigo, cuando te acercas a la barandilla y ves como la cúpula va hacia bajo, da una sensación...

 Podéis subir a la cúpula de lunes a viernes de 8.30 a 19h y los sábados de 8.30 a 17.40 (domingos cerrado). El precio de la entrada es de 8€. Tenéis más información en la página de la Opera del Duomo.


Vista de la Plaza de la Signoria desde la Cúpula

Cansadas, hambrientas y con mucho calor entramos en una pizzeria a comer. Tened cuidado a la hora de pedir una pizza para dos. Si os preguntan si queréis que os corten la pizza decid que no, porque los listos os cobran por partirla, además de los cubiertos.
Santa Croce y monumento a Dante
Tumba de Miguel Ángel
Después de descansar un poco fuimos a la IGLESIA DE SANTA CROCE, la iglesia franciscana más grande del mundo. La plaza donde se encuentra la iglesia es espectacular, enorme, y junto a ella hay un gran monumento a Dante. Las construcción de Santa Croce comenzó en 1252. La iglesia representa una de las páginas más importantes de la historia del arte florentino del XIII en adelante, gracias a obras de Cimabue, Giotto o Brunelleschi, entre otros. A Santa Croce se le llama el “panteón de las glorias italianas” ya que custodia los sepulcros de numerosos personajes ilustres entre los que destacan Maquiavelo, Galileo o Miguel Ángel. La iglesia alberga además, la CAPILLA PAZZI, obra maestra de Brunelleschi. Esta capilla tenía dos funciones: era el mausoleo de la familia Pazzi y a la vez la sala capitular del convento.
Capilla Pazzi de Brunelleschi
El precio de entrada a la Basílica es de 5€. Podéis consultar los horarios en la página oficial: http://www.santacroce.firenze.it/
Vistas desde la Piazzale Michelangelo
Tras la visita nos dirigimos a la PIAZZALE MICHELANGELO, un famoso mirador situado en lo alto de una colina, desde donde se pueden disfrutar de unas vistas maravillosas de la ciudad y del valle del Arno. Durante la subida a la colina podéis disfrutar de bellos jardines y fuentes. En la plaza se pueden ver además, una reproducción del David y las alegorías de la noche y el día, el amanecer y el crepúsculo, de Miguel Ángel. También hay un mercadillo con souvenirs a muy buen precio. Cerca del mirador podéis visitar de SAN MINIATO AL MONTE, uno de los mejores ejemplos del románico toscano. A nosotras nos intimidaron las escaleras, y como ya tuvimos bastante con las de la subida a la cúpula, dejamos la visita para otra ocasión.

Vistas desde la Piazzale Michelangelo

Luego bajamos directas al PONTE VECCHIO, el puente más famoso sobre el río Arno. Construido en 1345, posee la particularidad de tener tiendas en sus costados, tiendas que en sus inicios fueron ocupadas por carniceros y que actualmente son joyerías. En el centro del puente hay un busto dedicado a Benvenuto Cellini. Lo mejor de todo fue la puesta de sol que pudimos disfrutar en él, y que quedó plasmada en nuestras cámaras.  
Ponte Vecchio, vista desde el Uffizi

Puesta de sol desde el Ponte Vecchio


De camino al hotel pasamos por la famosa PIAZZA DELLA SIGNORIA, la plaza más famosa de Florencia, con permiso de la Piazza del Duomo. La plaza está presidida por la estatua ecuestre de Cosimo I de Médici, realizada por Giambologna. También podemos admirar la Fontana di Nettuno (fuente de Neptuno), que se encuentra junto al PALAZZO VECCHIO, sede del poder civil. En la entrada del palacio hay una réplica del Marzocco de Donatello (el original se conserva en el MUSEO BARGELLO, museo con importantes obras que no he podido ver en ninguna de las visitas que he hecho a la ciudad) y una réplica del David de Miguel Ángel, entre otras esculturas. En la plaza destaca la LOGGIA DELLA SIGNORIA (1376-1382), repleta de estatuas romanas originales y copias como el Perseo de Benvenuto Cellini (1545) o el magnífico grupo escultórico del Rapto de las Sabinas de Giambologna (1583). La Loggia alberga el “Caffé degli Uffizi”, situado en la parte superior de la galería, que goza de unas vistas preciosas de la plaza. En la plaza de la Signoria, además de celebraciones se realizaron ejecuciones públicas. Prueba de ello, es la placa situada frente a la fuente de Neptuno, donde se conmemora la ejecución del fraile Girolamo de Savonarola en mayo de 1498, condenado y quemado por herejía y por desafiar a los Médici y al Papa. Después de descansar un rato en el hotel y de darnos una duchita salimos a cenar y volvimos a la famosa plaza para tomarnos un gelato.
Rapto de las Sabinas, de
Giambologna
A la mañana siguiente y bien tempranito, fuimos directas a la GALERÍA DE LOS UFFIZI, el museo más importante de Florencia. Yo os recomiendo que compréis la entrada con antelación para evitar hacer la cola. Cuando fui con mi madre, cuatro años antes, nos “comimos” una cola interminable, de al menos 2 horas. Y esta vez, que fuimos muchísimo más temprano, todavía tuvimos que hacer una cola de media hora por lo menos. Nosotras no compramos la entrada porque en esa época todavía nos hacían descuento por ser estudiante y menores de 25, y el descuento no se aplicaba si la comprabas por internet. Si no es vuestro caso, podéis comprar las entradas a través de esta página:

http://www.florenceart.it/cgi-bin/book.pl?act=open&museum=uffizi
Nacimiento de Venus, Botticelli
La galería “de los oficios” contiene una de las más antiguas y famosas colecciones del mundo. La mayoría de las obras formaban parte de la colección de los Médici, y con la extinción de la familia en el XVIII fueron transferidas al pueblo de Florencia. Desde 1765 el público puede disfrutar de obras como La Primavera y El Nacimiento de Venus de Botticelli, La batalla de San Romano de Paolo Ucello, el Tondo Doni de Miguel Ángel, la Venus de Urbino de Tiziano o la Adoración de los Magos de Leonardo. Es un magnífico museo que no os podéis perder, resulta muy ameno y no es cansado de ver. Tras la visita os recomiendo que os paséis por la tienda del museo, tienen maravillas y detalles muy bonitos para regalar o bien para uno mismo. Yo me compré un bolso con la reproducción del Nacimiento de Venus, precioso.

El museo abre de martes a domingo de 8.15 a 18.15h. (lunes cerrado) y la entrada son 6,50€ (3,25 la reducida). Tenéis más información en http://www.uffizi.firenze.it/
Después de comer unas porciones de pizza fuimos al PALAZZO PITTI. A la hora de ir a sacar la entrada tuvimos muchas dudas, ya que queríamos visitar el palacio pero también sus jardines, los famosos JARDINES DE BÓBOLI. El problema estaba en que no había una entrada conjunta para los dos: se podía visitar el PALACIO + la GALERÍA PALATINA (con obras maestras como la Virgen con el Niño y episodios de la vida de Santa Ana de Filippo Lippi, la Virgen con el Niño y San Juan Bautista niño de Rafael o célebres retratos de Tiziano, Veronese y Tintoretto), el PALACIO + la GALERÍA DE ARTE MODERNO (cuenta con más de dos mil obras que brindan una visión bastante completa de la pintura toscana entre los siglos XVIII y XX) o los JARDINES + MUSEO DE LA INDUMENTARIA + MUSEO DE LA CERÁMICA. Como no teníamos ni tiempo ni dinero para visitarlo todo, le pedimos a la chica de la taquilla que decidiera por nosotras. La chica, muy amable, nos dijo que hacía un día genial y muy soleado y que si fuera ella elegiría los jardines, así que eso hicimos, dejamos el palacio para un próximo viaje y entramos, o mejor dicho salimos a los jardines. Automáticamente nos dimos cuenta de que nuestra decisión había sido la acertada. El día que nos hizo fue buenísimo y poder disfrutarlo en unos jardines tan hermosos fue increíble. Esculturas, árboles, flores, fuentes y preciosas construcciones nos rodeaban por todas partes . Desde los jardines además, también se puede disfrutar de muy buenas vistas. Os los recomiendo si vais en primavera o verano (supongo que en otoño e invierno deslucirán un poco), pero llevaros protector solar, porque el sol quema mucho. Como he dicho, la entrada a los jardines incluía el museo de la cerámica y el museo de la indumentaria, cuyos objetos expuestos relatan la evolución de la moda y las costumbres, sobre todo femeninas, iniciando por los rígidos corpiños del siglo XVIII hasta llegar a los trajes de los años veinte del siglo XX (la exposición se renueva cada dos años para contribuir a una conservación mejor de los objetos). Aunque no entramos al interior del Palacio admiramos desde fuera la magnífica obra de Brunelleschi, con una fachada almohadillada que le da un aspecto robusto al edificio de tres plantas.
Palazzo Pitti
Jardines Bóboli

La entrada son 8,50€ y el horario es de martes a domingo de 8.15 a 18.50h. La web oficial del palacio es http://www.palazzopitti.it/site.php, para más información.
Tras la visita dimos un largo y tranquilo paseo por la ciudad, y vimos magníficos y famosos edificios que por la hora y falta de tiempo no pudimos visitar por dentro, aunque yo ya los había visto en mi anterior visita. Os dejo una breve reseña sobre alguno de ellos, porque no os los podéis perder:
Santa María Novella
IGLESIA DE SANTA MARÍA NOVELLA: es la iglesia de los dominicos de Florencia. Su interior alberga gran cantidad de obras de arte, como La Trinidad de Masaccio o los frescos de Lippi y Ghirlandaio. Pero su exterior es espectacular. La fachada es obra del gran Alberti, y está formada por dos construcciones clásicas: un arco de triunfo y un templo, con dos volutas, y una decoración bícroma.
IGLESIA DE SAN LORENZO: el exterior está inacabado pero su interior es de una gran belleza clásica. Obra de Brunelleschi, San Lorenzo destaca por su estilo estilo renacentista con proporciones armónicas y su rigor geométrico.
CAPILLA MÉDICI: se encuentra adosada a la iglesia de San Lorenzo. Alberga la sencilla tumba de Cosme el Viejo y la Capilla de los Príncipes, el suntuoso mausoleo de los grandes duques de la familia Médicis, una amplia sala octagonal revestida con mármol oscuro y piedras semipreciosas y una cúpula decorada con temas bíblicos. Pero lo más destacado es la Nueva Sacristía de San Lorenzo (denominada así para diferenciarla de la Sacristía de Brunelleschi), ideada por el cardenal Julio de Médicis y el papa León X, y construida por Miguel Ángel, que alberga la tumba de Lorenzo, duque de Urbino, con las figuras del crepúsculo y la aurora, y la tumba de Juliano de Médicis, duque de Nemours, con las alegorías del día y la noche, y sus respectivos retratos, realizados por Miguel Ángel, además de La Virgen con el Niño .
El David, reproducción
Al día siguiente fuimos temprano a visitar la GALERÍA DE LA ACADEMIA, porque no nos podíamos marchar de Florencia sin ver el original del David de Miguel Ángel. También se puede ver en el museo los Prisioneros, diseñados por Miguel Ángel para la tumba del Papa Julio II, el Rapto de las Sabinas de Giamblogna y un gran número de pinturas. El museo se puede ver en poco tiempo y no podéis dejar de ir a contemplar la magnífica obra de Miguel Ángel. Al igual que ocurre con el Uffizi, si compráis la entrada por internet, mejor que mejor, aunque las colas no son tan largas. Pero si hacéis como nosotras y vais un poco antes de que abran no hace falta comprar la entrada con antelación.
Después de visitar el museo, nos dimos una vuelta por el MERCADO DE SAN LORENZO, donde compramos algunos souvenirs y comida, recogimos las maletas y nos fuimos a la estación de Santa María Novella para coger el tren que nos llevaría a nuestro próximo destino: la Ciudad Eterna.
Llegamos a Florencia el lunes a medio día y nos marchamos el miércoles, también a medio día. Durante nuestra estancia, no dejamos de visitar monumentos, jardines, edificios, iglesias y museos, y aún así, nos quedaron por ver muchas cosas. Como he dicho Florencia no es una ciudad muy grande, pero alberga más edificios de interés cultural que cualquier otra por metro cuadrado. Es por esto que el centro histórico fue declarado en 1982 Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Florencia es una ciudad única en el mundo porque en ella han trabajado los mejores artistas, porque pasear por sus calles es transportarnos al Renacimiento y porque cada edificio desprende historia y cultura por todos lados. Conocer Florencia es algo imprescindible para el amante del arte, pero estoy segura de que a aquellos que no os guste el arte en exceso os hechizará igual. Mi deseo es volver y poder pasar al menos una semana disfrutando de su arte y cultura, y visitando además otras ciudades de la Toscana como Pisa, Siena, Verona o Bolonia, entre otras muchas. Si podéis permitíroslo hacer este viaje porque es maravilloso.
Nos vemos en nuestra próxima escala!!!

martes, 24 de mayo de 2011

Viaje a Italia I: Milán

Se acercan las vacaciones de verano y seguro que todavía hay mucha gente que no tiene claro qué hacer ni donde viajar. Hoy hace ya tres años que comencé un viaje de una semana junto a una amiga por Italia y se me ha ocurrido contaros mi experiencia y recomendaros ese precioso país que me tiene enamorada. Creo que es mejor si os lo cuento por etapas y diferentes entradas, así que ahí vamos con la primera de ellas.

1ER DÍA: MILÁN

El primer día, sábado, viajamos de Valencia al aeropuerto de Malpensa y allí cogimos un bus hasta la Estación Central de Milán. Al llegar al aeropuerto los empleados de las distintas compañías de autobuses se avalanzan hacia ti para que compres un billete de su compañía. Yo os recomiendo que visiteis, antes de viajar, las páginas web de cada compañía para averiguar los precios, porque una vez allí es un lío decidirte por una con tanta gente hablándote, y más si no conoces el idioma. Os dejo el enlace de la compañía con la que viajé yo, Malpensa Shuttle: http://www.malpensashuttle.it/index.html. En su día el billete costaba 7€ y ahora 7.50€, la verdad es que no ha subido mucho el precio, comparado con la subida de precios que hay en España todos los años.

Una vez llegamos a la estación Central nos dirijimos al hotel para registrarnos y dejar las maletas, y a continuación nos dispusimos a dar una vuelta por la ciudad. La verdad es que no tuvimos mucha suerte con el día que hacía, de camino a Milán nos cayó un buen chaparrón y después se quedó un día bastante gris y oscuro, que empañó un poco la visita. No se vosotros pero en mi opinion una ciudad desluce mucho cuando hace un mal día y te da una visión triste y bastante desoladora. Esa era la visión que me dio en un primer momento Milán.

Un consejo: comprad un mapa antes de viajar (o en su caso, imprimirlo de internet), no os confieis en que os den uno en el hotel. En nuestro caso no les quedaban y nos perdimos de camino al centro buscando algún kiosko o tienda que los vendiera. Una vez con el mapa en la mano, no nos costó nada encontrar el centro histórico. Otro consejo, que son gratis, cuando viajeis caminad lo máximo posible y lo que podais, claro, en el metro no se ve nada, y siempre os podeis encontrar por casualidad algún monumento, restaurante o por qué no, un famoso.

Estatua de Leonardo da Vinci
Como sabéis, Milán es un importante centro comercial e industrial a nivel internacional, así que una vez llegas al centro de la ciudad no haces más que ver prestigiosas y lujosas tiendas de moda, y en ocasiones no sabes si mirar a los monumentos o a los maravillosos escaparates que montan. Pero al acercarte y ver los escandalosos precios vuelves a la realidad y a lo que de verdad te importa (si no tienes dinero) que son los monumentos históricos.

Teatro alla Scala
Lo primero que pudimos ver fue la PIAZZA Y TEATRO ALLA SCALA (por fuera, ya que llegamos cuando ya habían cerrado). Junto a la plaza había una heladería y no pudimos resistirnos a probar el famoso "gelato" italiano y tomarlo junto a la estatua dedicada a Leonardo da Vinci, que trabajó en Milán a las órdenes de Ludovico Sforza en el s.XV.
Si quereis visitar el museo del Teatro de la Scala aquí teneis información sobre la visita y la historia del museo: http://www.teatroallascala.org/en/discover/museum/museum.html


Galeria Vittorio Emanuele
Por la Piazza de la Scala pudimos acceder a la GALERÍA VITTORIO EMANUELE, llamada así en honor a Vittorio Emanuele II, el primer rey de Italia. La galería fue diseñada por Giuseppe Mengoni en un estilo ecléctico, típico en Milán en la segunda mitad del s.XIX, con forma de cruz y cubierta de cúpulas de vidrio. Actualmente la arcada de cuatro pisos incluye tiendas elegantes (y carísimas), así como restaurantes, cafés y bares. Cuando mi amiga y yo viajamos dio la casualidad de que en el centro de la galería estaban promocionando España.

Duomo o catedral
La galería nos llevó a la impresionante PLAZA DEL DUOMO, que como otras muchas plazas europeas, estaba llena de palomas. EL DUOMO o catedral, símbolo de la ciudad, es una de las más bellas del mundo y la segunda más grande en tamaño (sólo superada por la Catedral de Sevilla). Su construcción se inició en 1386 y finalizó 501 años más tarde, en 1887. Su estilo es claramente gótico aunque también incorpora estilos otros estilos. El exterior es majestuoso y asombroso y el interior incluye una enorme cantidad de obras e ilustraciones. Cuenta también con una azotea abierta para los turistas a la que no pudimos subir por falta de tiempo. Tuvimos suerte porque llegamos unos minutos antes de que cerraran el acceso al interior de la catedral, pero al ser un día tan oscuro no pudimos disfrutar del impresionante interior ni de las fabulosas vidrieras. La mejor época para visitar el Duomo es en verano y a pleno sol, cuando los ventanales proyectan un caleidoscopio de colores hacia el interior, impregnando a la catedral de una belleza descomunal.
Vista desde las Vía Dante
El horario de visitas al Duomo es de lunes a Domingo de 7 a 19 horas y la entrada es gratuita salvo para visitar el erario y la azotea.
Caminando por una de las principales calles de Milán y después de entrar en un par de tiendas bastante accesibles en cuanto a precios, llegamos al CASTELLO SFORZESCO, otro de los símbolos de Milán. El castillo fue construido entre 1358 y 1368 bajo el dominio de Galeazzo II Visconti y años más tarde, en 1450, fue reconstruido por Francesco Sforza. Fue residencia principal de Ludovico el Moro, quien llamó a los artistas más conocidos de la época para transformar la roca en una elegante corte. El edificio sufrió muchas adversidades y en 1880 el gobierno quiso destruirlo definitivamente, aunque finalmente se restauró. La entrada se sitúa bajo la impresionante torre de Filarete. El edificio es sede de instituciones culturales y alberga 3 museos que atraen toda la atención de los visitantes:
Castello Sforzesco
  • Museo de Arte Histórico, conocido por guardar la última obra de Miguel Angel, la inacabada Pietà Rondanini. El museo cuenta con una amplia colección de cuadros con obras de Leonardo da Vinci, Mantegna, Antonello Messina...
  • Museo de Artes Aplicadas, donde se exponen obras de hierro forjado, cerámicas y marfil
  • Museo Arqueológico.

Patio del Castello Sforzesco

Desgraciadamente y otra vez por falta de tiempo, sólo pudimos acceder al patio principal del castillo, ya que habían cerrado ya sus puertas. El edificio es impresionante y me quedé con las ganas de ver su interior.


El Castello Sforzesco esta abierto de 7 a 18 horas (en invierno), y de 7 a 19 horas en verano y la entrada es gratuita, salvo para las visitas a los museos.
http://www.milanocastelloit/ita/home.html
Tras disfrutar del Castello Sforzesco nos dirijimos a ver por fuera el lugar donde se encuentra la Última Cena de Leonardo, la IGLESIA DE SANTA MARÍA DELLE GRAZIE. La iglesia se comenzó a construir al estilo gótico en el año 1492 pero fue terminada en su tribuna, cúpula y claustro por Bramante al más estilo renacentista. La obra maestra se encuentra en el refectorio, y puedes visitarla reservando las entradas con suficiente antelación, ya que se agotan con facilidad. Debido a esto y a la falta de tiempo no pudimos verla.
Iglesia de Santa María delle Grazie

ADVERTENCIA: cuidado con los TRANVÍAS. Mi amiga estaba ensimismada haciendo fotografías a los edificios y monumentos de la ciudad y casi es atropellada por uno. Menudo susto!!!!!

El Duomo de noche
Tras ver todos estos monumentos históricos, por dentro o por fuera, estavamos hambrientas y fuimos a cenar. Milán es una ciudad bastante cara, así que no nos comimos mucho la cabeza y dado que era el primer día de viaje, cenamos en un restaurante de comida rápida, tipo telepizza, con menu, para ahorrar.

Y después de ver la maravillosa catedral iluminada de noche nos dirijimos bajo la lluvia hacia el hotel, porque aunque era sábado nos esperaba una dura jornada al día siguiente.

En resumen y como os he dicho antes, mi primera impresión de Milán no fue buena. Me pareció una ciudad bastante gris y triste. Al ver el Duomo y el Castello mi visión cambió un poco, pero no ayudó mucho el ir tan mal de tiempo, pues sólo tuvimos una tarde para ver lo principal de la ciudad. Creo que si os organizais bien y os apuntais los horarios, podeis ver bien la ciudad en un día o dos.

En la próxima entrada os hablaré de nuestra siguiente escala, la Serenísima...