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miércoles, 26 de octubre de 2011

Venganza + Vanidad = La Guerra de Troya

Hola a tod@s!!! Hoy os quiero hablar sobre el mito de la Manzana de la Discordia y el famoso Juicio de Paris, que según la leyenda desencadenaron la Guerra de Troya.
LAS BODAS DE TETIS Y PELEO
Los padres de Aquiles, la nereida Tetis (divinidad marina) y el mortal Peleo, rey de los Mirmidones, celebraron una gran fiesta con motivo de sus nupcias, a la que estaban invitadas todas las divinidades, grandes y pequeñas. Invitaron a todas excepto a una, Érides, diosa de la Discordia, por temor a que su presencia turbara la armonía y la cordialidad de la fiesta.

Las nupcias de Tetis y Pelo, HendrikClerck, 1606-09
Bodas de Tetis y Peleo, Abraham Bloemaert, 1638
LA MANZANA DE LA DISCORDIA
Molesta por la desconsideración que tuvieron con ella, Érides decidió vengarse. Conocedora del poder de la vanidad femenina, a la que no escapan ni siquiera las diosas, tuvo la idea de lanzar sobre la mesa rodeada de comensales una manzana de oro con la inscripción: “¡Para la más hermosa!”. Y ocurrió lo que había previsto: las mujeres más próximas a la manzana se lanzaron hacia ella para intentar coger el fruto que valía una corona, un premio a la belleza.

Bodas de Tetis y Peleo, Jordaens, 1636
La manzana provocó una gran disputa en la que tuvo que intervenir el mismísimo Zeus (Júpiter). En ella estaban implicadas Hera (esposa de Zeus, Juno en Roma), Atenea (hija de Zeus, Minerva en Roma) y Afrodita (diosa del amor y considerada por muchos la más hermosa, Venus en Roma). Zeus consideró imposible tomar una decisión sin que las dos perdedoras se marcharan enojadas con él, así que con la ayuda del mensajero de los dioses, Hermes (Mercurio), trazaron un plan.
EL JUICIO DE PARIS
Paris, Van Dyck, 1632
Hermes conocía a un pastor joven y hermoso llamado Paris, un príncipe de Troya, que había sido criado como pastor a raíz de una profecía, según la cual sería el causante de la caída de Troya.
Hermes nombró al muchacho juez en la disputa. Educado en la inocencia de la vida pastoril, ignorando la perniciosa influencia del ambiente palatino, lleno de intrigas, y no conociendo otro sentimiento que el de la justicia, Paris pronunciaría su fallo y Zeus eludiría toda responsabilidad.
Hermes entregó la manzana a Paris y condujo al monte de Ida, lugar donde se erigiría el tribunal, a las tres “candidatas”, Hera, Atenea y Afrodita. El dios mensajero presentó a las tres diosas sin revelar sus respectivos nombres para no influir en el veredicto.
El joven pastor quedó sorprendido ante la hermosura de las tres divinidades: Hera descendió de su carro tirado por dos pavos reales, Atenea apareció vestida de guerrera con un rostro tranquilo y triunfante y Afrodita se presentó desnuda, con su cabello dorado y sin ningún adorno a parte de su preciosa sonrisa.

El Juicio de Paris, Rubens, 1639

Se produjeron muchos intentos de soborno: Hera le prometió tierras y riqueza, ser el soberano de toda Asia; Atenea le ofreció sabiduría y la victoria en los campos de batalla y Afrodita prometió recompensarle con el amor de la mujer más bella.
Finalmente Paris decidió entregarle la manzana a Afrodita, la cual le recompensó con lo prometido. Hera y Atenea se alejaron proclamando venganza hacia Paris.
Juicio de Paris, Watteau, s XVIII
Lo que muchos no saben es que Paris estaba casado con Enone, hija del dios-río Eneo, que más tarde se vengaría de la traición de Paris.
El Juicio de Paris es una tema muy recurrente en la Historia del Arte, y lo podemos ver representado en obras que abarcan desde la cerámica griega hasta el s. XXI. A continuación vamos a ver unos cuantos ejemplos con las diosas y Paris como protagonistas pero que varían dependiendo de la época y del autor.

El Juicio de Paris, vaso griego, s.V a.C.
El Juicio de Paris, mosaico romano, circa 500 d.C.

El Juicio de Paris, Boticelli, 1485

El Juicio de Paris, Cranach el Viejo, 1512-14 
El Juicio de Paris, Wtewael, s.XVI
El Juicio de Paris, Rubens, 1600
El Juicio de Paris, Rubens, 1632-35

El Juicio de Paris, Jaques-Clement Wagrez, s.XIX

El Juicio de Paris, Dalí, 1950


El Juicio de Paris, Mingote, 1994

El Juicio de Paris, Charles Bell, s.XX

EL RAPTO DE HELENA Y LA GUERRA DE TROYA

Helena, Fantin Latour, 1892
La decisión de Paris trajo graves consecuencias para su pueblo, ya que la hermosa mujer que entregó Afrodita al joven príncipe era Helena (hija de Leda y Zeus, recordáis), la esposa del rey de Esparta, Menelao. Enviado a hacer tratos diplomáticos a Esparta, Paris se enamoró de Helena y, con la ayuda de Afrodita, la raptó o la sedujo (dependiendo de quién lo cuente), y la llevó de regreso a Troya como esposa, por lo que todos los reyes y príncipes de Grecia fueron llamados a cumplir su juramento y recuperarla. Algunas fuentes indican que Helena no fue bien recibida en Troya, otras dicen que casi todos los hombres se enamoraron de ella debido a su belleza divina y que fue ésta la causante de los males que sufrió la ciudad.

Venus induce a Helena el amor por Paris, Kauffmann, 1790
El amor de Paris y Helena, David, 1788

Rapto de Helena, vaso griego

El Rapto de Helena, sepulcro romano


El Rapto de Helena, fresco veneciano


El Rapto de Helena, Primaticcio, 1530

Rapto de Helena, Guido Reni, s. XVI-XVII
Las fuentes que nos describen la Guerra de Troya son La Iliada de Homero y La Eneida de Virgilio. Los dioses tomaron partido en uno y otro bando y controlaron los destinos de los guerreros: Atenea, Hera o Poseidon ayudaron a los griegos y Afrodita o Apolo a los troyanos. En Troya lucharon los mejores y más grandes guerreros de la época: Héctor, Aquiles, Ulises, Áyax, Néstor, etc. Troya se vio sitiada durante casi diez años, hasta que Ulises urdió un plan para entrar en la ciudad sin ser vistos: el famoso caballo de Troya. La ciudad fue finalmente saqueada e incendiada.
El caballo de Troya, fresco romano
Tras la caída de Troya, Paris, que resultó herido, volvió arrepentido con su esposa Enone, que aunque experta en las artes medicinales se negó a curarlo, así que el joven príncipe murió, mientras que Menelao fue al encuentro de su esposa con la intención de cumplir su propósito de venganza, pero la visión de su belleza lo paralizó, y volvió con ella a Esparta, donde ambos llevaron en lo sucesivo una plácida existencia.
En el arte la guerra de Troya se representó con frecuencia en la pintura de los vasos griegos; el arte renacentista y barroco recurrió a ella en pocas ocasiones y volvió a hacerse popular en el período neoclásico, a finales del s. XVIII.

Muerte de Héctor por Aquiles, Rubens, s.XVII

Héctor conducido a Troya, sepulcro romano

El caballo de Troya, Lovis Corinth, 1924


El incendio de Troya, Collantes, s XVI-XVII

LA VERDAD SOBRE LA GUERRA DE TROYA
Homero recopiló hacia el siglo VIII a.C. los relatos de una tradición oral que cantaba las gestas de una guerra que enfrentó a la ciudad de Troya con una coalición de estados griegos. Una guerra que había ocurrido cinco siglos antes y que fue la última gesta de una civilización poderosa cuyo rastro desaparecería de la Historia poco después hasta que hace poco más de un siglo se reencontró.
El incendio de Troya, Alessandro Tiarini, 1577
En 1870 un comerciante alemán invirtió parte de su cuantiosa fortuna en demostrar que la guerra de Troya no era la fantasía de un poeta. Schliemann viajó a Turquía y exploró la costa de los Dardanelos (en el noroeste de la península de Anatolia) con La Ilíada en la mano, siguiendo fielmente las indicaciones que dio Homero sobre el emplazamiento de la ciudad y dedujo que ésta sólo podía hallarse en la colina de Hissarlik; compró la colina y comenzó a excavar.
La gente se rió de él hasta que consiguió cambiar el curso de la Historia descubriendo y desenterrando las imponentes ruinas de Troya. Después viajó a Grecia donde desenterró Micenas, Tirinto y otros lugares considerados hasta entonces "fantasías de Homero", y sólo su muerte en 1890 le impidió descubrir y desenterrar Cnossos en Creta.
Sin embargo, la obra de Homero, como toda obra literaria, no es estrictamente "histórica" en sus detalles, ya que, si bien se apoya en un hecho real, es evidente que la historia de la guerra está enormemente adornada por un montón de dioses que se pasean ayudando a unos y otros e interviniendo directamente en la lucha y personajes que, como Ulises o Helena y demás son hoy fruto de acalorado debate sobre si son personajes históricos o "extras" añadidos por Homero para darle más color a la obra.
Sea como fuere, el trasfondo que cuenta y canta Homero es real. Existió una ciudad llamada Troya, existió una cultura griega micénica, y existió una guerra. Puede que la causa de la guerra no fuera que la princesa griega Helena dejara plantado a su marido el rey Menelao, hermano del gran rey Agamenón y se fugara con Paris a Troya. Lo más probable es que los griegos se cansaran del monopolio comercial que ejercía Troya en el único acceso posible al mar Negro y decidieran solventar esa cuestión comercial a hachazos.
A continuación voy a dejaros un documental que explica mucho mejor que yo lo que fue la Guerra de Troya, las ruinas encontradas por Schliemann, etc. Tiene 7 partes pero no es muy largo.











Bien, ¿qué os parece, pensáis que podría librarse una guerra por amor o que en realidad el problema fue simplemente político y comercial? La verdad es que me gusta mucho más la opción del mito, ya se libran muchas guerras por política y dinero, no creéis?? Además el amor es lo que tendría que mover el mundo, no la política.
Por cierto, ¿¿¿no encontráis cierta similitud entre la historia de la manzana de la discordia y la película de Disney, La Bella Durmiente??? En la peli los reyes invitaron a las hadas a la fiesta en honor al nacimiento de la princesa Aurora, a todas excepto a una, Maléfica, que irrumpió en el castillo molesta por no haber sido invitada, y lanzó a la princesa una maldición.
Bueno, ¿qué nos ha enseñado este mito? Que las mujeres siempre tenemos la culpa de todo: según los mitos y leyendas somos vengativas, vanidosas y adúlteras, mira, igual que en la Biblia. Como se nota que en aquella época sólo escribían los hombres. Otra cosa que hemos aprendido es que no podemos escapar de nuestro destino. Nuevamente vemos un mito en el que el protagonista intenta eludir el destino y cae en sus garras, como es el caso del rey Príamo, el padre de Paris, que intenta abandonarlo a su suerte, por la profecía que indicaba que sería el causante de la destrucción de su patria.
¿Os ha gustado este mito? Espero que si. Volveré pronto con nuevas historias con los dioses y mortales como protagonistas. Un saludo!!!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los líos de faldas de Zeus

Todos conocemos al dios gracorromano Zeus (Júpiter, en Roma), jefe supremo de los Dioses y mortales y dios del cielo y los cambios atmosféricos. Zeus está presente en un gran número de mitos de la Antigüedad y ha sido fuente de inspiración para artistas de todos los tiempos. Pero sin duda, la mayoría de representaciones del dios en la historia del arte son las que lo muestran con sus numerosas amantes.
Así que en esta ocasión os voy a hablar de los innumerables líos de Zeus y su plasmación en el arte. Este tema ha tenido mucho éxito cuando lo he expuesto en público, espero que a vosotros también os guste.
A continuación os muestro un listado con las principales amantes de Zeus, tanto diosas como mortales, y su correspondiente descendencia.
UNIÓN CON DIOSAS
  • HERA: Ares, Hebe e Ilitia
  • DEMETER: Perséfone
  • LETO: Apolo y Artemisa
  • MAIA: Hermes
  • METIS: Atenea
  • MNEMOSINE: las Musas 
  • TEMIS:  las Horas (personificación de las estaciones) y las Moiras (personificación del destino)
UNIÓN CON MORTALES
  • ALCMENA: Herákles (Hércules)
  • DÁNAE: Perseo
  • ELECTRA: Jasón
  • EUROPA: Minos
  • IO: Épafo
  • LEDA: Clitemnestra, Helena, Cástor y Pólux
  • SEMELE: Dionisos
Zeus tuvo relaciones con muchas más mujeres y diosas, pero aquí os voy a contar sus líos más famosos y sorprendentes. He de decir que puede que conozcáis otra versión de los mitos que os voy a contar, pero es normal, estos mitos son muy antiguos y con el tiempo han ido variando o modificándose según el autor que los llevó a papel.
ZEUS Y HERA
Vamos a empezar por la esposa legítima de Zeus, Hera (Juno, en Roma), que era a la vez su hermana. Ambos tuvieron varios hijos: Ares/Marte (Dios de la Guerra), Hebe (Diosa de la juventud) y Ilítia (diosa protectora de los partos y la maternidad). La diosa tuvo que lidiar constantemente con los devaneos amorosos de Zeus. Sus celos provocaban una ira descontrolada que la hacían ser temida por todos/as. Se dice que cansada de ver la gran descendencia ilegítima de su marido, decidió tener un hijo ella sola, Hefesto (Vulcano), al cual tiró del Olimpo debido a sus deformidades. La mitología está llena de historias que reiteran el carácter celoso y castigador de Hera, pero no es menos cierto que también muestran el profundo amor que tenía por Zeus y por la protección de su familia.
Júpiter y Juno, James Barry (1790-99)
Es curioso que siendo la esposa legítima de Zeus, Hera sea la menos representada junto a él en la historia del arte. En las ilustraciones tenemos al matrimonio en dos obras bien distintas. Por un lado se representa a la pareja en un bajorrelieve del siglo V a. C. y por otro en una pintura al óleo realizada por James Barry, donde ambos aparecen en una actitud muy cariñosa.
ZEUS Y METIS
Nacimiento de Atenea, cerámica griega
 (s. V a. C.)
En esta ocasión Zeus se empeñó en conquistar a la titánide Metis, la cual se quedó embarazada al poco tiempo de estar con él. Los oráculos anunciaron entonces, que daría a luz a una niña, y más tarde a un niño que destronaría a Zeus. Así que el dios, recordando que él mismo había cumplido una profecía similar al luchar contra su padre Cronos, se comió a la embarazada para terminar con la amenaza. Pero en la curiosa digestión, el feto siguió su proceso y, al cabo de nueve meses, Zeus comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza y a sufrir desesperadamente. Al verlo en tan penosa situación se acercaron a él el resto de las divinidades del Olimpo, que pidieron ayuda al dios herrero Hefesto. Éste no se lo pensó dos veces y le abrió el cráneo de un golpe. Todos los dioses se sorprendieron al observar que por la violenta trepanación salió la triunfante Atenea, armada de pies a cabeza, dando un grito desgarrador.
Nacimiento de Atenea, cerámica griega
(s. V a. C.)
La relación entre Zeus y Metis prácticamente no aparece en el arte, pero si el nacimiento de Atenea, que es muy representando en la cerámica griega del siglo V a. C. sobretodo. También lo plasmó Fidias con una extraordinaria calidad en el frontón oriental del Partenón, con Helios y Selene, ocupando los extremos del frontón en sus respectivas cuadrigas, Dionisos (Baco), Afrodita (Venus) recostada sobre Artemisa y Leto, que sostiene una lira. Respecto a la sección central del frontón, hoy desaparecida, sabemos, gracias a descubrimientos recientes, que Zeus aparecía entronizado, de frente y que, junto a él, estaban las divinidades de mayor rango, entre ellas Hera y, por supuesto, Atenea.

Nacimiento de Atenea, Fidias (s. V a. C.)
ZEUS Y LETO
Leto da a luz a Artemisa y a
Apolo en la isla de Delos (c.A. 1580)


Zeus comenzó a sentir una especial predilección por Leto, diosa de la noche, y la celosa Hera no lo podía permitir; así que como castigo la desterró a vagar por la tierra, no sin antes amenazar a aquel que la ayudara. Leto no estaba sola, pues estaba embarazada de dos niños, que serían muy poderosos, según había pronosticado el oráculo. Cansada y sedienta, se acercó a un estanque para refrescarse, pero unos hombres, mandados por Hera, se introdujeron en el agua y movieron todo el lodo del fondo hasta hacer el agua imbebible. Esto propició la ira de Leto quien le suplicó llorando a Zeus que infringiera un terrible castigo a los crueles mortales. Zeus los transformó en ranas gigantes como castigo. Cuando llegó la hora del parto, Hera lo intentó impedir pero finalmente nació Artemisa/Diana (diosa de la Luna) que rápidamente se volvió adulta y asistió a su madre en el parto de su hermano Apolo (dios del Sol). Hera continuó con su plan y consiguió que Gea creara a la serpiente Pitón para que devorara a los hijos de Leto. Apolo creció entonces rápidamente y venció a la serpiente con su arco. Después de este combate, el dios fue nombrado como su principal guardián y poseedor del poder de saberlo todo y verlo todo (de ahí que a las personas que conocen el futuro se les llamen pitonisas).
Leto, Johann Blaschke (1786)
Tenemos pocas imágenes que nos narren la historia de Leto. En la obra de Hermann Postumus aparecen los hombres convertidos en ranas gigantes y en la ilustración del s.XVI se representa el momento del parto: Leto está siendo asistida por unas mujeres mientras otras atienden a los mellizos, recién nacidos. En el grabado de Johann Blaschke aparece Leto huyendo de la serpiente Pitón enviada por su peor enemiga, con Apolo y Artemisa en brazos, todavía bebes. Y por último Rubens capta el momento en el que Apolo lanza una flecha a Pitón, acabando con ella para siempre.
Apolo y la serpiente Pitón, Rubens (s. XVII)
ZEUS Y SEMELE
Semele, Bernard Picart (s.XVII)
Semele, Jacopo Robusti (s.XVII)
Hera también forma parte de este triángulo amoroso compuesto por Zeus y su amante mortal, Semele. Hera, que no soportaba la infidelidad de Zeus, ideó un plan para eliminar a su oponente: utilizar la poderosa arma de la desconfianza. La Diosa se presentó ante Semele y le dijo que si Zeus no se mostraba ante ella con todo su esplendor, tal como hacía con ella misma, en realidad es que no la quería. Así que a la noche siguiente Semele le pidió a Zeus que se mostrara ante ella tal y como lo hacía con su esposa, y ya sea por demostrar su amor o por estar harto de estupideces y desconfianzas, se mostró similar a como lo hacía en los cielos. Se transformó en truenos, rayos y relámpagos, achicharrando a la sorprendidísima mujer que falleció en el acto. Pero Zeus había dejado su semilla unos meses atrás y rápidamente, y antes de que la mujer se consumiera, arrancó el feto y lo cosió a su muslo. Pasado el tiempo de gestación nacía Dionisos (Baco, en Roma). Zeus no se podía ocupar de su retoño y se lo entregó a Hermes el cual, a su vez, lo dio en adopción a una hermana de Sémele, pero ante el miedo que les producía Hera le volvieron a dar en adopción, esta vez a unas ninfas que criaron al futuro dios del vino. 
Semele, Sebastiano Ricci (s. XVIII)
Tampoco es de las más representadas la relación entre Semele y Zeus, aunque si el fruto de su unión, Dionisos o Baco. En el siglo XVI Jacopo Robusti plasma el momento en el que Zeus se le aparece a Semele rodeado de rayos y truenos. En el grabado de Picart unos rayos de fuego caen sobre la joven amante de Zeus, mientras éste observa la escena. En la obra de Sebastiano Ricci, Semele es sorprendida por la imagen de Zeus, que aparece en todo su esplendor, rodeado de una gran nube. Pero las pinturas más curiosas y sorprendentes son sin duda las de Gustave Moreau. En la obra de 1890 Zeus aparece sentado en un trono de decoración recargada , mientras Semele reposa en su regazo, desnuda y sumida en un éxtasis divino. A los pies del trono se ven figuras que representan la muerte y el dolor, la tragedia humana.
Júpiter y Semele, Gustave Moreau (1890)


Júpiter y Semele, Gustave Moreau
ZEUS Y DÁNAE
La lluvia dorada, crátera griega
 (490 a. C.)
Dánae concibiendo a Perseo
con la lluvia dorada de Zeus,
Gaspar Becerra (s. XVI)
La relación entre Dánae y Zeus abre el capítulo de las metamorfosis de Zeus para conseguir sus propósitos. El padre de Dánae, Acrisio, rey de Argos, recibió una predicción del oráculo en la que se le anunciaba que moriría a manos de su nieto. Para evadir al oráculo, y alejar a su hija de pretendientes, Acrisio decidió encerrar a Dánae en una torre de bronce con una vigilancia constante. Pero no contaba con la astucia y lujuria de Júpiter, que visitó a Dánae en forma de lluvia dorada y la sedujo. Fruto de esta unión nació el héroe Perseo, quien con el tiempo mataría accidentalmente a su abuelo con un disco, en la celebración de unos juegos. Una vez tras otra vemos que nadie puede escapar al destino. La imagen de Dánae fue empleada en la Edad Media como símbolo de castidad y ejemplo de la concepción de una virgen por intervención divina (prefiguración de la Anunciación).
Dánae, Tiziano (1553)
Danae, Joachim Anthonisz
Witewael
(s.XVI)
Dánae, Gustave Klimt (1907)
El momento de la concepción de Perseo es uno de lo más representados de la mitología. Artistas de todos los tiempos han plasmado esta historia en sus obras. Aquí os dejo 5 ejemplos de varias épocas, aunque el más conocido es el de Tiziano de 1553, Dánae recibiendo la lluvia dorada. Dánae aparece recostada en la cama con las piernas entreabiertas esperando recibir a Zeus, mientras su criada intenta evitar que la lluvia dorada penetre en su ama. 

ZEUS Y ALCMENA
Alcmena con Zeus convertido en
Anfitrión
Alcmena salavada por Zeus,
Crátera de Paestum (330 a. C.)
Zeus volvió a metamorfosearse para conseguir a Alcmena. Alcmena, una mujer que destacaba por su belleza, se casó con Anfitrión, con el que no pudo consumar el matrimonio hasta que volviera de la guerra. En su ausencia, Zeus se hizo pasar por él y tuvo relaciones con Alcmena. El dios alargó la noche para gozar de la mujer durante mucho tiempo, así que “al día siguiente”, regresó su marido, el cual se unió también a su esposa, que no se mostraba muy efusiva con su vuelta. Cuando Anfitrión comenzó a contarle con todo detalle las batallas que había librado, Alcmena le replicó que ya se lo había contado todo. Anfitrión, intrigado, le preguntó a un adivino y éste le reveló la verdad sobre la relación entre Alcmena y Zeus. Anfitrión deseó castigar a su esposa, a pesar de saber que ella no había tenido culpa en el asunto, y se dispuso a quemarla en la hoguera cuando Zeus intervino enviando una fuerte lluvia. Anfitrión perdonó a su esposa y decidió incluso hacerse cargo del hijo del dios, ya que Alcmena había concebido dos hijos, uno del dios y otro de su marido. Los niños eran gemelos con un día de diferencia, el mayor era Hércules, hijo de Zeus.
La historia entre Alcmena y Zeus tampoco se ha representado en exceso. En la pintura del s. XVIII observamos a Zeus transformado en Anfitrión, con la armadura, seduciendo a Alcmena y rodeados de puttis. Mientras que en la crátera del s. IV a. C. aparece Alcmena sobre una pira en el centro de la imagen, y su esposo dispuesto a quemarla viva. En la parte superior se representa a Zeus enviando la lluvia que salvará a su amante.
ZEUS E ÍO
Ío, Antonio Allegri (s. XVI)
Ío, John Hoppner (1785)
Personalmente esta es una de mis historias favoritas. Io, sacerdotisa de la diosa Hera, tuvo un sueño en el cual se le ordenaba que se entregara a Zeus junto a un lago. Ella, muy prudente, le contó a su padre el sueño, quien preocupado, consultó al oráculo, que le indicó que no había forma de escapar al destino y que debía cumplirse el sueño de la joven si no querían ser fulminados todos por un rayo. Ío fue al lago como se indicaba en el sueño, donde Zeus la amó convertido en nube. Pero como siempre ocurría con los amoríos de Zeus, de alguna forma llegaban a oídos de su celosa esposa Hera, y ante el peligro que la muchacha corría, Zeus decidió protegerla convirtiéndola en una ternera completamente blanca. Hera mosqueada, pidió que le regalase la ternera, y Zeus no tuvo opción. La diosa puso a la joven al cuidado de Argos, un pastor de cien ojos y Zeus la visitaba esporádicamente en forma de toro para poder amarla, hasta que comprendiendo el sufrimiento de Ío, decidió intervenir y le pidió a Hermes que la liberara. Hermes durmió a Argos con su varita mágica y luego lo mató cortándole la cabeza. Sin embargo, Ío no quedó libre, porque Hera convencida de la traición de su marido, envió un tábano para fastidiar a la joven ternera, que atormentada huyó hasta llegar a Egipto donde tuvo al hijo de Zeus. Ahí, recuperó su forma humana y se convirtió en reina del país. Cuando Argos murió, Hera colocó sus cien ojos en la cola del pavo real, como homenaje al guardián que tanto apreciaba.
Juno descubriendo a Júpiter con Ío, Giacomo Amigoni (1732)

Mercurio y Argos, Velázquez (1659)


Mercurio y Argos, Rubens (s.XVII)

Hermes durmiendo a Argos,
Jacob Van Campen

La relación de Ío y Zeus aparece en la historia del arte en muchas ocasiones, desde el momento en el que yacen juntos hasta el de la liberación de Ío por Hermes. Antonio Aleggri y John Hoppner muestran el momento en el que la mujer y Zeus, transformado en nube, se unen. Giacomo Amigoni representa a Zeus decubierto por Hera y a Argos cogiendo a Ío, convertida ya en ternera. Jacob Van Campen y Velázquez plasman a Hermes durmiendo al pastor, mientras que Rubens capta al dios mensajero, en el momento en el que le va a cortar la cabeza. Ya por último, el propio Rubens, al que le encantan las escenas mitológicas, representa a Hera colocando los ojos de Argos, ya muerto, en la cola de su animal favorito y principal atributo, el pavo real.

Juno y Argos, Rubens (1610)
ZEUS Y LEDA
Leda, mosaico romano
(s. III d.C.)
Leda y el cisne,
Leonardo da Vinci
(1510-15)
Otra de las relaciones más representadas de Zeus es la de Leda. Una tarde Leda, reina de Esparta, estaba en su jardín, junto al lago, y vio que se le acercaba un hermoso cisne. Nunca había visto un animal tan bello. El cisne llegó a la orilla y Leda lo acarició y lo besó y yació junto a él. Esa misma noche yació con su esposo y como consecuencia, puso dos huevos de los cuales nacieron cuatro hijos: Helena (la famosa Helena de Troya) y Pólux (inmortales, hijos de Zeus) y Clitemnestra (esposa del Rey Agamenón) y Cástor (mortales, supuestos hijos de su esposo).
Puede que la historia de Leda y Zeus sea la más representada de los amores de Zeus. Os pongo ocho ejemplos de varias épocas: desde el mosaico romano del s.III d.C. hasta Dalí, todos representan el momento en el que el cisne es acariciado por Leda.


Leda y el cisne, Tintoretto (1555)

Leda y el cisne, Auguste Clésinger (1864)

Leda y el cisne, Cezanne (s.XIX)

Leda y el cisne, Gustave Moreau (s. XIX)

Leda Atómica, Dalí (s.XX)

ZEUS Y EUROPA
Europa y el toro, kylix griego
(330-320 a. C.)

Europa, Moreau (1869)
Una de las metamorfosis más famosas de Zeus es la de toro. La princesa Europa jugaba con sus compañeras en la playa, cuando Zeus la vio y quedó maravillado por su belleza. Como Zeus sabía que Europa podía rechazarlo si se le presentaba naturalmente, se transformó en un hermoso toro blanco y fue a rendirse a los pies de la bellísima doncella. Primero, la joven se asustó, pero luego fue tomando confianza acariciando el lomo y montándose en la espalda del toro. Zeus inmediatamente se levantó y partió hacia el mar. Europa gritaba y se aferraba con fuerza a sus cuernos. Zeus se alejó de la playa y llegó a Creta. Los hermanos y la madre de Europa salieron en su búsqueda desesperados, pero no dieron con ella. Zeus logró su cometido y se unió a Europa, quien dio a luz a tres hijos del dios: Minos, Sarpedón y Radamantis. De todos sus hijos el más famoso es Minos, de cuya familia nacerá posteriormente el Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano que permanecía encerrado en un Laberinto construido por Dédalo y se alimentaba de carne humana. El toro cuya forma había adoptado Zeus se transformó en una constelación y fue colocado entre los signos del Zodiaco y la propia Europa terminaría dando su nombre al continente europeo.

Europa, Rubens (copia de Tiziano)
Junto con Leda, Europa es una de las amantes de Zeus más representadas en la historia del arte. Por un lado tenéis la cerámica griega y por otro la famosa obra de Rubens, copia de Tiziano (s.XVII), sin olvidar la preciosa pintura de Gustave Moreau (1869)
ZEUS Y GANIMEDES

Ganímedes, Antonio Allegri
(1531)
El rapto de Ganímedes, Rubens
(s. XVII)
Para terminar pero no menos importante tenemos la relación entre Zeus y Ganímedes. Ganímedes era un joven muchacho que se ocupaba de cuidar los rebaños de su padre, y era el mortal más bello de todos los hombres. Un día, Zeus, que había conocido de su existencia, se fijó en él y se metamorfoseó en águila atrapando con sus garras al joven y llevándoselo al Olimpo. Como compensación por el rapto, su padre recibió unos caballos divinos y una copa de oro realizada por el gran Hefesto. En el Olimpo Ganímedes fue inmortalizado de manera infantil para siempre y jamás creció, ocupándose, además de para lo que Zeus dispusiese, de escanciar las copas en las largas veladas y encuentros de los dioses olímpicos, cargo sumamente honorífico. Hoy en día Ganímedes es el satélite más grande del planeta Júpiter.
Ganímedes y Zeus, vaso griego
(480 a.C.)
La historia de Ganímedes también aparece plasmada en el arte en muchas ocasiones. Os pongo dos ejemplos del rapto del joven de Antonio Allegri y Rubens y de su trabajo como copero de los dioses en los vasos griegos del s.V a. C.. 
Ganímedes, crátera (490-480 a. C.)
Existen muchísimas más obras de arte, a parte de las que os he mencionado, que plasman los amores de Zeus. Como habéis visto tenemos obras mitológicas desde la época clásica hasta prácticamente la actualidad y es curioso ver la interpretación que hace cada artista de un mismo mito. Como habéis comprobado, Rubens, es uno de los pintores que más trató las metamorfosis de Zeus, y lo veremos próximamente con otras obras mitologícas.
Si queréis conocer más sobre algún mito concreto os recomiendo el Diccionario de temas y símbolos de James Hall. La obra, dividida en dos volúmenes, ofrece un amplio repertorio temático del arte religioso y profano, y es una gran herramienta para definir y aclarar el lenguaje de los símbolos más habituales y de las figuras más populares en la pintura del arte occidental. La verdad es que a mi me sirvió de gran ayuda durante la carrera y hoy en día es para mí un libro de cabecera. Por último, otra recomendación, la web Ciudad Pintura, una pinacoteca virtual con  másde 120.000 obras pictóricas de todos los tiempos, clasificadas por Museos, Autores, Estilos y por Temas. Es una gran herramienta didáctica, donde podéis conocer más obras de tema mitológico.

Espero que os haya gustado esta primera entrada sobre mitología. Volveré con más historias para contaros